En la entrada hacking for dummies (I), se describía el proceso evolutivo de democratización progresiva de la tecnología que ha propiciado un mercado floreciente de malware-kits accesible a todos los niveles de conocimiento y profundidades de bolsillo.
Claro que tampoco necesitamos mucho esfuerzo intelectual para, vía denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos , poner en aprietos a más de un Responsable de Seguridad por el transparente e irreprochable motivo de defensa de mis derechos. A más de una entidad financiera se le ha negociado una bajada de hipoteca con el argumento de "o eso o te denuncio por incumplimiento de los artículos, X, G e Y de la normativa"; las cartas conminatorias exigiendo una "compensación satisfactoria" en estos mismos supuestos son ya una realidad que se convertirá en pandemia en cuanto la Agencia se dé un poco más a conocer mediante, por ejemplo, un par de campañitas de televisión.
Menos mal que el desconocimiento de la normativa no es patrimonio exclusivo de las organizaciones (más de un 90% plantean graves insuficiencias en el cumplimiento de la misma) y que el probo ciudadano no es consciente del arma arrojadiza que, malintencionadamente o no, puede blandir ante bancos, telcos, aseguradoras, etc.
Para cerrar el círculo de prevención, sólo nos queda llamar "hacking por dummies (III)" a una entrada anterior, para involucrar de manera definitiva y pertinaz a los guardianes de la seguridad física.
Perpetradores múltiples a mí....