Hace unos días, una noticia se coló en las presidenciales americanas, entre las consabidas disputas por las propuestas económicas, los presupuestos o las desavenencias sobre Irak. McCain en un alarde de honestidad, algo que parece dar un punto de credibilidad en esas lides, reconoció que era un completo ignorante en el uso de Internet y la red en general.
Ríos de tinta virtuales (entiéndase blogs) han corrido desde entonces cuestionándose sobre lo apropiado o no de dejar un país (y quizás el mundo) en las manos de alguien que no sabe usar un pc.
¿Y si hablamos de dirigir una empresa, por ejemplo las principales del IBEX 35? ¿Es normal que los líderes empresariales españoles estén desconectados de Internet y las nuevas tecnologías?
Si eres de los que has sucumbido al brillo, la tentación, y toda la demás parafernalia del fenómeno social del momento. Si no puedes dejar de pensar en manzanas y ya te empiezas a vestir con los polos negros del Sr. Jobs. Si detestas las colas para comprar algo que parece que se regalaba cuando no es así -por cierto, leer la letra pequeña demuestra tu control sobre el fenómeno-.
Si, en fín, albergas la esperanza de que tu jefe te lo acepte como terminal de empresa, ahorrando así el coste que supondría en tarifas de datos y consumos mínimos, etc, etc, a lo mejor hay suerte...
No estoy segura de cuál de las siguientes escenas causa mayor frustración al que la sufre: una en la que tu PC se queda colgado con una hoja Excel; o una en la que el servidor donde estás trabajando con tu documento da un mensaje de error. Probablemente ambas.
No estaría de más irse acostumbrando a la segunda, que sea el servidor y no el PC el que nos da el mensaje de error. Y es que el PC y otros dispositivos como el móvil se pueden aligerar de SW con el cloud computing o la computación en red. Ya hay una lista de aplicaciones disponibles (en versión beta algunas) para los usuarios profesionales, como Google documents o Live Mesh de Microsoft.
Aunque quizás los movimientos más interesantes se hayan dado en el segmento empresas. Aplicaciones on-line que las empresas de Software empresarial venden con el nombre de software como servicio (Saas), con un modelo de pago por uso.


Si alguien no ha escogido una novela de consumo rápido que llevarse a la piscina en estos días de calor, a ver qué tal esta: Viacom y su demanda a YouTube por difundir sus videos.
Como en todo buen guión del género, no falta de nada. Tenemos un grupo mediático como acusador que esgrime que los internautas pueden ver sus videos sin el permiso de autor correspondiente. Un acusado al que, en principio, le avala la protección de inmunidad que tienen los proveedores de servicios cuando se limitan a albergar el contenido enviado por sus usuarios. Y después estamos tú, tú, y sí también tú. Es decir, todos los que hubieran podido ver los video-clips de los programas sobre los que Viacom ha puesto la denuncia a YouTube y que podrían ver cómo la IP de su ordenador y otros datos son parte de un juicio.
Si te engancha el argumento, tranquilo que la versión local con Telecinco en el lugar de Viacom, también está en marcha.