Entre los países europeos en los primeros puestos destacan Ámsterdam y Suecia, con una fuerte inversión en fibra óptica propiciada por subvenciones gubernamentales. Aquí todavía no ha llegado el debate, pero sí a UK, que se ha puesto a hacer números para ver si subvencionaba o no.
El gobierno de UK pensaba así afianzar el desarrollo económico de los próximos años en el pilar del desarrollo tecnológico. Claro que no sabía dónde se metía: el cálculo de costes no es asunto de Perogrullo (se han olvidado pronto de las lecciones del ADSL).
Uno de los escenarios pone el coste en 28 billones de libras, con opciones menos exageradas si la fibra no completa la última milla y se queda en la manzana de cada barrio. El caso es que lo han estudiado y han concluido que de subvenciones, nada de nada. Que mejor seguir como hasta ahora con regulación y que sean los operadores los que asumen el riesgo financiero de la inversión.
Una lástima que hayan descartado tan rápido el tema de las subvenciones. El debate prometía.