En primer lugar, se podrían ver paralizados los proyectos de inversión en nuevas aplicaciones o la compra de nuevos equipos. Las más afectadas serían empresas con fuerte dependencia de este sector, como la india Infosys, con un volumen del 34 %, o IBM, cuyo negocio supone el 28 %.
Otra perjudicada ha sido Dell, que ha visto como su otrora admirado modelo de demanda ajustada, le ha hecho quedar por detrás de sus competidoras en costes y eficiencia.
Y no entro en el efecto del cambio de divisa, que ya es harina de otro costal. Baste decir que las empresas con fuerte influencia del Euro en su cuenta, primero salieron beneficiadas. Después, la revalorización del dólar, las perjudicó. Algo similar les ha pasado en India con su moneda.
Otras empresas podrían optar por cambiar su negocio, como Oracle. Esta compañía ha aumentado sus ventas mediante la subida en los costes de mantenimiento y la introducción de nuevas tarifas de soporte técnico. Además, la baja dependencia del sector en crisis, en su caso, le ha hecho salir airosa en la última presentación de resultados
Por otro lado, si de verdad se confirman las medidas que los economistas quieren instaurar, relativas a dotar de mayor transparencia y control a los mercados, estaríamos ante nuevas oportunidades de inversiones en aplicaciones tecnológicas. Como decía respecto a Goldman Sachs y Morgan Stanley, que ahora deberán instaurar férreos controles financieros. Claro, que para eso habría que esperar que las promesas de los que tienen algo que decir en temas económicos sean efectivas. Y esta vez den en el clavo.
Al ser la rigidiz mayor a la hora de conseguir ese dinero para invertir, el modelo de negocio se verá afectado. Tal vez revalorizando activos propios y sacándolos al mercado o hacerse con otros ya existentes que estén infrausados en otras empresas dipuestas a deshacerse de ellas. No cabe duda que representa un cambio + oportunidad también.