En un contexto de crisis esta palabra es un halo de esperanza, un hilo de luz, un hielo en los que descartaban Internet como medio aparte de Burbujas. La noticia no ha sido muy comentada, supongo que por esperada y repetida, pero de nuevo la inversión en medios online crece. No son cifras espectaculares, pero no estan mal. Estos 307 millones en un semestre supondran más de 600 (llega la Navidad) al final de año.
Esto estará cerca de superar la taquilla de cine en España (que ronda los 600 millones de euros tambíén), y se acerca al 10% de inversión publicitaria de la tarta en nuestro país, que es de alrededor de 6.000 millones de euros. Quizá incluso más porcentualmente al caer la inversión en la mayoría de frentes. Y los grandes anunciantes no digitales también lo son digitales, lo que hace pensar en que es un medio imprescindible ya en cualquier campaña global.
De todos modos para mi la clave es sencilla: la publicidad online está cerca del cliente y del momento de compra, es barata pero sobre todo eficiente. Podemos medirla y cada vez sabemos más de ella, lo que facilita su adopción. Como en el proceso de adopción de cualquier tecnología.
Estamos asistiendo a movilizaciones por parte de los estudiantes de las carreras de Informática, así como de los graduados que ya están trabajando, a raíz de la aplicación del tratado de Bolonia a esas titulaciones y el proyecto de ley que se está cocinando para modificar algunas carreras, entre otras las de Informática.
Entre otros, los argumentos que encontramos (a algunos nos sonarán familiares) son la falta de atribuciones (nunca las ha habido), eliminación de contenidos y estructura, e incluso se llega a hablar de desaparición de la rama de Informática.
Creo que el pánico generado es excesivo, y que además el cambio de Bolonia (que afecta a otras carreras de manera similar) no tiene por qué ser un retroceso, sino más bien un adelanto. De hecho nos equipara con países en los que hay grandísimos profesionales y estructuras formativas superiores similares a lo que aquí se tendrá.
Es un debate complicado en todo caso, pues toca algunos puntos complejos, que la nueva ley (en proyecto) no arreglaría.
Normalización del contenido formativo: ¿Qué se debe impartir? ¿Qué contenidos deben ser comunes? ¿Qué lo diferencia de cursos privados y formaciones profesionales?
Atribuciones de las licenciaturas e ingenierías informáticas: ¿se pueden definir realmente? ¿Son comparables a otras carreras como Arquitectura?
Relación con la empresa: ¿quién garantiza que lo que se imparte es lo que demanda la empresa? ¿Cómo acceder al mercado laboral con garantías? ¿Se puede normalizar el perfil prefesional?
En mi opinión y en un sector tan variable como el de la tecnología (ni siquiera la "informática"), actualmente la normalización la realizan las empresas y el mercado. O la no normalización. En los equipos de tecnología encuentras desde psicólogos hasta matemáticos, pasando por todo tipo de formaciones y perfiles. Seguramente no es lo más adecuado, pero la realidad es que sigue habiendo una gran deficiencia de profesionales por lo que se termina incorporando a trabajadores que no vienen del sector.
En cuanto a las carreras de informática, en mi opinión la clave estará en la formación posterior (masters, intensificaciones), así como en la incorporación real de la empresa en las universidades. Y no me preocuparía tanto por la implementación de la nueva ley, sino de cómo hacer que en ésta se implique a todos los actores.
Y respecto al problema laboral existente, las empresas deben ser más flexibles y acceder a canteras profesionales tales como FP o academias privadas, que proveerán perfiles más especializados y orientados a problemas concretos.