Parece que sus asistentes han comentado lo siguiente: "sus correos, algunas veces enviados de madrugada a la 1 o a las 3, eran generalmente precisos, con una correcta gramática, y sin signos o emoticonos". Es curioso que no estemos hablando de temas de seguridad, al menos de entrada, sino de cómo el electorado percibiría un texto escrito de forma informal, que es como se escriben la mayor parte de los correos. Incluso los de trabajo. Sobre todo cuando se hace desde un terminal de bolsillo como la Blackberry. Aunque los ayudantes de Obama se hayan ocupado de hacer saber a quien pueda interesar que sus correos son pulcros y correctos.
Lo que me parece ridículo es la sugerencia de alguno de sus asistentes para solventar la limitación de la ley presidencial: continuar recibiendo sus correos electrónicos, pero no enviarlos.
¿Desafiará Obama la tradición presidencial de alejarse de la tecnología por temas de seguridad nacional? Habrá que seguir atentamente las próximas apariciones de Obama para ver si su Blackberry sigue o no con él...