27
Jul

Cada día estoy más convencido de que el riesgo no mueve a los políticos, sino la percepción del riesgo de sus votantes es quien lo hace.
Dos conceptos que aunque parezcan muy próximos no tienen nada que ver. El riesgo como tal se puede medir de una forma objetiva (hay metodologías muy desarrolladas al respecto) y sin embargo la percepción del riesgo es algo totalmente subjetivo, y de hecho cada persona tiene percepciones de riesgos diferentes ante la misma situación.
En la gestión de cualquier proyecto nos encontramos siempre con este dilema que es preciso tener muy claro.
Por poner ejemplos actuales, aunque fuera del contexto de una gestión de proyectos: Riesgos de falta de abastecimiento energético debidos a inestabilidades políticas en países de origen, presiones internacionales, ¿agotamiento de recursos?, generación eléctrica, picos de demanda, saturación de la capacidad de la red de transporte, obsolescencia, etc,. están ahí y son evidentes, pero como “ciudadanos de a pie” no los percibimos como tales. ¿Hasta cuando?…..¡Hasta que nos afecten a nuestra vida cotidiana!. Cuando esto ocurre (apagones duraderos) ponemos el grito en el cielo, la situación nos parece inmanejable y pedimos responsabilidades y acciones concretas a nuestros políticos (lo cual está muy bien y es lógico), pero ¿Por qué no lo hacemos antes?, como una gestión del riesgo. ¡Ah!, claro no es nuestra responsabilidad, es la de nuestros dirigentes.
¿Y a qué acciones les empujamos con nuestros votos?, no será a que nos mantengan contentos en el día a día, nos den paguitas/compensaciones/”lo que sea” para vivir mejor hoy. (¿O tener la percepción de vivir mejor?)
En cuanto, por ejemplo, al triste y reciente accidente aéreo en Brasil ¿Se podía haber evitado?, pues no lo sé seguramente no, pero ¿Se gestionó bien el riesgo de poner en marcha una pista de aterrizaje sin determinadas medidas de seguridad? ¿Existía presión política/social para ello?.
Cuando un grupo de viajeros tras un aterrizaje de emergencia no se quieren bajar de un avión ¿Están analizando realmente el riesgo? o sólo pensando a corto, en llegar a su casa lo antes posible.
Yo, ciudadano de a pie, me afecta todo esto cuando veo repetido hasta la saciedad por las diferentes cadenas de televisión más de trescientas veces cualquier suceso de éstos. ¿Se va a modificar con ello el riesgo de volar en avión, que bien dicho sea de paso es varios órdenes de magnitud inferior a viajar en coche?, probablemente en nada, sin embargo ¿Y la percepción del riesgo?, estoy seguro que muchísimo y cada vez más.
En ambos temas y en muchos otros se está acercando el momento en que no actuar va a tener un coste político futuro muy alto (4-8… años)
Las metodologías de gestión de riesgos que se aplican en áreas de gestión de proyectos y en numerosos sectores, y precisamente entre los que se encuentra el aeronáutico, están muy desarrolladas. ¿Por qué no hacemos caso a los técnicos?, apliquémoslas a cada caso, seamos serios y siempre, no sólo en estos ejemplos, llevemos a cabo un análisis de riesgos concienzudo y razonado para cualquier tipo de proyecto. Pero sobre todo no antepongamos cuestiones políticas/económicas a estos temas, el tiempo siempre pone las cosas en su sitio.
Gestionemos el riesgo en la vida real y dejemos las percepciones para las discusiones de bar con los amigos.

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