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En alguna ocasión he comentado en este blog los efectos negativos asociados a la privacidad y la publicidad. Sea como fuere, lo cierto es que hasta ahora la privacidad y la publicidad en el mundo digital habían recorrido sus propios caminos, sin pisarse el terreno.

Así, las políticas de privacidad en la UE se sustentan en el requisito de contar con el permiso previo del internauta. Sin embargo, se redactaron en 1995 cuando poco o casi nada se sabía sobre los nuevos modelos de negocio que las redes sociales o la Web 2.0 prometerían años más tarde. Y éste era el santo grial de la publicidad segmentada, es decir, la publicidad relevante y específica para cada uno de los millones de consumidores en el vasto mercado de Internet.

Las tecnologías actuales permiten no sólo el uso de cookies para registrar las páginas y el historial de navegación de los consumidores (en comparación con la publicidad contextual de Google), sino la asociación al perfil (e información) de las redes sociales. El usuario puede tener el control teórico de su información, ya que decide, por ejemplo, las páginas en las que se registra. Pero en la realidad, sabemos muy poco de qué información es compartida con qué páginas y, lo que es quizá más importante, con qué objeto.

En este contexto, me ha parecido interesante la iniciativa de la autoridad regulatoria FTC que está proponiendo estos días la instauración de un botón “Do not track” (no rastrear). Algo así como contar con una lista Robinson donde los internautas que no quieran que los anunciantes y las páginas Web en las que no se haya registrado previamente les muestren publicidad, puedan suprimirla.

Algunos responsables de negocios en Internet dudan que la existencia del citado botón tenga impacto significativo, ya que muchos internautas pueden simplemente obviar el botón. Otros, los anunciantes, han respondido con mensajes del posible impacto (negativo) en la oferta e innovación de contenidos libres.

Creo que el problema principal es que el sector de la publicidad en Internet no ha sabido autoregularse para adaptarse al mundo de las tecnologías. Después de todo, ellos deberían ser los más interesados en que la privacidad no obstaculice los nuevos modelos de negocio. Y los ciudadanos también tenemos derecho al olvido en Internet.

Comments

Alquiler veleros February 17, 2011 - 6:11 pm

Parece que eliminar la publicidad parecería una buena idea…. Pues yo no creo, fijese que si eliminaramos la publicidad o diésemos la posibilidad de eliminarla (todo el mundo lo haría) dejaría sin razón de ser a Casi todo Internet. ¿Que hacemos?, ¿Le quitamos la publicidad a todas las TV?, perdoneme, pero viendo como estamos económicamente no creo que sea posible que el gobierno deba pagar como hace con TVE.
Ahora mismo tenemos una polémica con Google y Telefónica. Telefónica se queja de que mantiene la red y que Google se aprovecha de eso, pues no deja de tener razón, pero volvamos al tema, No hay nada gratuito sin publicidad, por mucho que queramos privacidad hay que “pagar” viendo anuncios, aunque sean segmentados y les “pasemos” cierta información, que según mi punto de vista no es para nada relevante para nuestra seguridad.
Una cosa es que te llamen por teléfono cada noche para venderte cosas (lista Robinson), y otra cosa es que no te permitan poner cookies para controlar lo que se publicita. si no quieres cookies apaga el ordenador.

Un Saludo

Marcos Perez March 2, 2012 - 1:18 am

Esto parece otra idea alocada proveniente de los baby boomers que no quieren otra cosa mas que ganar dinero a costa de los demás. Son una generación muy particular y que están acostumbrados a modelos de negocios mas estáticos.

Gracias.

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